¿Qué significa el fenómeno del niño y qué estamos haciendo para prepararnos?

En las últimas semanas han aumentado las noticias y comentarios sobre un posible Fenómeno El Niño para la campaña 2026-2027. Como suele ocurrir con los eventos climáticos de gran escala, la información circula rápidamente y, en ocasiones, genera más preocupación que claridad.

Por eso queremos compartir una visión basada en datos, experiencia agrícola y acciones concretas.

Lo primero: separar los hechos de los titulares

Actualmente, el Comité Multisectorial ENFEN del Perú proyecta una alta probabilidad de un evento El Niño de intensidad moderada a fuerte durante el verano 2026-2027, con mayor incidencia entre noviembre y enero. Esta evaluación es consistente con los pronósticos de organismos internacionales como la NOAA de Estados Unidos y la Organización Meteorológica Mundial.

Sin embargo, es importante recordar que los científicos trabajan con probabilidades y escenarios, no con certezas absolutas. Expresiones como «mega Niño», que suelen viralizarse en redes sociales, no reflejan necesariamente el consenso técnico de los especialistas.

¿Debe preocuparnos como productores?

La respuesta corta es: debemos estar preparados, pero no alarmados.

La pitahaya es un cultivo tropical que se adapta bien a temperaturas elevadas. A diferencia de otros cultivos más sensibles al calor, el principal desafío de un evento El Niño no suele ser la temperatura en sí, sino los efectos indirectos asociados a una mayor humedad ambiental y a posibles alteraciones logísticas.

Qué significa para nuestro cultivo

Una buena noticia de fondo: la pitahaya es un cultivo de clima cálido y tolera bien el calor. Para la fruta de agroexportación, los analistas ubican el riesgo principal no en una caída de producción, sino en tres frentes manejables: calidad, sanidad (hongos por humedad) y logística de transporte.

Nuestra preparación comenzó antes de los pronósticos

La mejor forma de enfrentar eventos climáticos es anticiparse. Por ello, varias de las inversiones y mejoras implementadas durante los últimos años responden precisamente a estos escenarios.

Entre las acciones que venimos fortaleciendo destacan:

  • Sistemas de drenaje y manejo de campo para reducir el impacto de excesos de agua.
  • Programas fitosanitarios preventivos y de monitoreo permanente.
  • Inversión en infraestructura de cadena de frío, incluyendo procesos de pre-enfriado y packing.
  • Planificación logística para proteger las ventanas comerciales y mantener la continuidad operativa.

Estas medidas no eliminan completamente los riesgos asociados al clima, pero sí aumentan significativamente nuestra capacidad de respuesta y resiliencia.

Nuestro compromiso: información transparente y decisiones basadas en datos

Seguiremos monitoreando los reportes oficiales del ENFEN y de los principales organismos meteorológicos internacionales de manera permanente. Conforme evolucione la situación, ajustaremos nuestras decisiones técnicas y operativas para proteger la productividad del cultivo y la calidad de la fruta.

Como siempre, el desempeño de una campaña agrícola depende de múltiples factores, incluyendo el clima y las condiciones del mercado. Por ello, creemos en comunicar con transparencia, evitando tanto el alarmismo como las falsas promesas.

La agricultura siempre implica gestionar incertidumbre. Nuestra responsabilidad es hacerlo con información, preparación y disciplina.

Seguiremos compartiendo actualizaciones y respondiendo todas las consultas de nuestros  inversionistas.